De esta manera se podría aumentar el patrimonio común
de los ciudadanos, si diéramos valor a nuestras ciudades,
transformándolas en marcas únicas, reconocidas,
reconocibles y apreciadas por propios y ajenos. En muchos
países, son las ciudades las que motorizan la marca país
como Bogotá, Buenos aires, Santiago de Chile, París,
Nueva York, Sydney, etc.).
Gestionar la marca asociada a una ciudad es más complejo
que hacerlo con un producto o servicio convencional pero
los principios son los mismos. Un buen anuncio de la ciudad,
es una publicidad que ayuda a vender la oferta urbana, que
además aumenta también la autoestima ciudadana y
da prestigio a los responsables políticos.
El objetivo es desarrollar una idea construida en torno a
atributos emocionales. Para un desarrollo eficaz, esta idea
debe incorporar iconos culturales, deportivos y empresariales.
Esta idea ha de ser diferenciadora y al mismo tiempo simple y
fácil de comprender. También es fundamental que sea
universal eficaz para múltiples públicos en diferentes
situaciones) y versátil (dotada de contenido visual y verbal).
Se debe desarrollar un plan estratégico y profesional como
herramienta para el desarrollo local. El trabajo consiste en
descubrir las bases de la identidad de la ciudad y definir los
atributos sobre los que se construiría la marca, involucrando
a la comunidad.
El proceso de construcción de una marca se inicia mediante
la identificación de las razones por las que la ciudad necesita
de la misma. En la medida que la marca es una promesa, es
necesario determinar, mediante herramientas de
investigación, cuál es tal promesa: los valores que la hacen
única.
Una vez definidos estos valores, es necesario articular cuál
es el proyecto de la ciudad, hacia donde se proyecta en el futuro.
Una vez definidos ambos extremos, el siguiente paso es dar
directrices acerca de la expresión de la marca en torno
a los cuatro ejes que se recogen en el gráfico adjunto.